El rápido desarrollo de la inteligencia artificial (IA) abre oportunidades de productividad, pero su efecto positivo sobre el crecimiento económico dependerá de la capacidad del país para reubicar trabajadores desplazados. El fenómeno del envejecimiento poblacional complica esa transición: a medida que la fuerza laboral envejece, será más difícil reentrenar y mover a grandes grupos hacia nuevas ocupaciones. Esta realidad exige acciones coordinadas entre empresas, instituciones formadoras y autoridades públicas para aprovechar la IA sin aumentar exclusión laboral.
¿Qué está ocurriendo?
La adopción de IA y automatización está transformando tareas y procesos en varios sectores. Estas tecnologías pueden aumentar la productividad y crear empleos nuevos, pero también eliminar puestos que realizan tareas repetitivas o rutinarias. Al mismo tiempo, el país enfrenta una tendencia demográfica: una mayor proporción de personas en edades avanzadas reduce la flexibilidad del mercado laboral para incorporar cambios rápidos.
Expertos en riesgos macroeconómicos han señalado que el envejecimiento puede moderar los beneficios agregados de la tecnología si no se aborda la reubicación laboral con políticas y formación efectiva. En este contexto, las decisiones de empresas y autoridades serán determinantes para que la IA contribuya al crecimiento inclusivo.
Impacto esperado en empleo y productividad
- Desplazamiento por tareas: Trabajadores que ejecutan tareas automatizables corren mayor riesgo de pérdida de empleo.
- Brecha de habilidades: Las ocupaciones emergentes demandan capacidades digitales y cognitivas que no todos los trabajadores poseen, con mayor dificultad para grupos de mayor edad.
- Presión fiscal y pensional: Una tasa de dependencia mayor (más personas en edad de retiro frente a población activa) puede limitar recursos disponibles para políticas de reciclaje y empleo.
- Oportunidad de productividad: Si se gestionan transiciones laborales, la IA puede elevar la productividad y generar nuevos servicios y empresas.
Qué pueden hacer las empresas
- Diseñar planes de reubicación interna. Antes de recortar plantillas, evaluar reasignación de personal a funciones complementarias que la tecnología potencie.
- Invertir en formación práctica. Programas breves y aplicados para que los trabajadores desempeñen tareas de supervisión, mantenimiento, atención al cliente y otros roles que la IA facilita.
- Colaborar con proveedores de capacitación. Pactar alianzas con universidades, centros técnicos y plataformas para acelerar la actualización de habilidades.
- Priorizar contratación mixta por edad. Combinar la experiencia de trabajadores senior con perfiles jóvenes permite transferencia de conocimiento y mejor adaptación tecnológica.
Qué deben impulsar las autoridades
- Políticas de formación continua y subsidios temporales. Financiar programas que faciliten la reconversión laboral, con especial atención a trabajadores de mayor edad.
- Incentivos para empresas que reubiquen personal. Beneficios fiscales o subvenciones para procesos de transformación productiva incluyentes.
- Modernizar la protección social. Diseñar mecanismos que amortigüen pérdidas de ingreso durante la transición (seguro de reconversión, asistencia técnica).
- Planificación demográfica integrada. Coordinar política laboral, pensional y educativa para anticipar la composición poblacional futura.
- Fortalecer datos y monitoreo. Sistemas de información que identifiquen ocupaciones en riesgo y permitan priorizar intervenciones geográficas y sectoriales.
Instituciones públicas encargadas de trabajo y estadística deben articularse para orientar las políticas de reubicación y capacitación.
La inteligencia artificial ofrece oportunidades reales para mejorar la productividad y generar nuevas actividades económicas. Sin embargo, el envejecimiento poblacional introduce un factor que complica la reubicación laboral y, por tanto, la captura plena de esos beneficios. Se requiere una respuesta integrada: empresas que inviertan en su gente, políticas públicas que faciliten la reconversión y un sistema educativo y de formación alineado con las demandas tecnológicas. Solo así la IA podrá impulsar crecimiento inclusivo y sostenible para todos los trabajadores.


